A LOS TEMEROSOS IDEOLÓGICOS

Oscar Tenreiro

Veo en Globovisión a una señora recién salida de una peluquería, muy bien puesta, de modales agradables, quien parece ser miembro importante del MAS, un partido de cuatro gatos, entre los cuales por lo menos dos gatos han sido cómplices vergonzosos de los abusos de estos casi veinte años de dictadura, primero en ciernes, ahora la peor de nuestra historia. Y dice muchas palabras para abogar porque la oposición participe en unas posibles elecciones de gobernadores que dependen de la farsa de la Constituyente inventada por los criminales. Y me hierve la sangre. Para completar, dice que se debe evitar la violencia porque se producen muertes lamentables. ¡Por favor!, me digo ¿Hasta cuando soportar la ignominia a que nos tiene sometidos esta caricatura de Poder Ejecutivo responsable directo de las muertes lamentables, sin llamar las cosas por su nombre? ¿Quién ha ordenado sin pudor alguno ejercer la violencia en todas sus posibles formas sino el mismísimo Presidente? ¿Eso no se puede decir? ¿No se atreve a decir que hay asesinos encumbrados, empoderados? ¿No ha visto la orden que se les ha dado a esas brigadas de desalmados, ladrones con patente, que despliega la Guardia Nacional, (que me resisto a llamar bolivariana) y una policía llena de malandros? ¿En qué país vive esta señora? ¿Hasta cuando se pide soportar lo insoportable? Y además, después de hablar la señora elegante, se le da el turno a un personaje que fue Ministro de este Régimen, quien debería ser expulsado de la Universidad Central (¡forma parte de la Facultad de Arquitectura!) por haber tenido el descaro de amenazar con quitarle las pensiones a los pensionados que no voten por la Constituyente. Y que se salva de la sanción porque las autoridades de la Facultad no tienen el coraje de asumir la responsabilidad moral que les confiere su cargo.

Porque estimada señora (al otro más vale no tomarlo en cuenta) las muertes es verdad que son lamentables, pero lo verdaderamente lamentable, lo que se debe gritar en ese canal de televisión que quiere aparentar neutralidad cuando es un parapeto plagado de autocensura, es la Dictadura salvaje e inmoral que está oprimiendo a un país que quiere democracia. Y los asesinos salen diariamente en cadena nacional, ese abuso insoportable que soportamos, mientras usted discurre.

Y entonces uno se pregunta. ¿A qué viene esa supuesta neutralidad cómplice de las cosas terribles que están pasando? ¿Qué sentido tiene? ¿Qué justificación que no sea una buena dosis de cobardía? Porque hay varias formas de cobardía que no son salir corriendo ante un peligro. Y la que estamos viendo por todas partes en estos días es la cobardía de los que están dentro del closet ideológico que he mencionado otras veces y no se atreven a denunciar los inenarrables abusos y miserias que viene sufriendo el pueblo venezolano.

**********

Hay por ejemplo en la radio, Unión Radio para ser preciso, en las tardes temprano, una señora a quien oí personalmente hace unos años decir que ella aceptaría ser candidata a un cargo político sólo si monseñor le daba permiso (y entiendo que monseñor era el difunto Cardenal Velasco o uno de sus cercanos) y que cuando después se afilió al desastre, no sólo le tocaba guitarra plácidamente en reuniones de allegados que fueron televisadas al difunto verdadero responsable del horror actual venezolano, sino que poco le importó que el entonces muy activo insultador en cadena nacional, dijera del Cardenal, luego de su fallecimiento, las peores cosas que a un sacerdote católico se le pueden decir. Es la misma señora que en estos días entrevistaba a Freddy Guevara y no lo dejaba hablar cuestionando que la oposición quisiese impedir la Constituyente. ¡Pues sí señora, hay pleno derecho constitucional y moral de impedir esa patraña! ¡Eso lo debería saber usted porque las altas responsabilidades revolucionarias que tuvo le exigían conocer la Constitución! Si usted quisiese de verdad ser crítica con el Régimen (porque se dice que usted lo es), lo primero que tendría que hacer es reconocer y denunciar la patraña. Pero se lo impide su closet, como por cierto le impidieron también a una locutora que dirige un programa al terminar el de usted, en la misma radio, contestarle con claridad a Jacobo Borges, nuestro pintor, al preguntarle éste, durante la entrevista que le hacía hace unos meses, si creía que Leopoldo López era en verdad un asesino. Se quedó callada, nada dijo. Así como calla ahora y nada dice (ella, no quienes entrevista) de los incontables abusos, entre ellos asesinatos comprobados a manos de la represión. Dudó entonces y duda ahora. Por eso adopta la modalidad, al entrevistar a la gente de oposición (porque debe reconocerse que lo hace con bastante frecuencia) haciéndole constantes preguntas irrelevantes, para dejar claro que ella alimenta ciertas dudas y deja a salvo su neutralidad. Porque es cierto que una mínima objetividad, que no neutralidad, se le pide a todo buen periodista (y creo que ella lo es), pero ¡Por Dios! la situación en la que está Venezuela exige que esa objetividad se dirija, sin excusas de closet, a defender la democracia por encima de todo. En una palabra, si quiere dar fe de buen periodismo, le corresponde estar abiertamente del lado de la democracia.

Son dos ejemplos dentro de muchos, de personas que si hubieran asistido a reclamos análogos, a luchas duras como las que en este momento libra la oposición en tiempos en los cuales en Venezuela se respetaban, aún imperfectamente, las normas básicas de la democracia, se hubieran identificado con los luchadores. Pero con la euforia inicial y su afiliación a la secta (tendencia típica de la autocomplacencia revolucionaria) y sobre todo por el halago del Gran Jefe, quien sabía halagar muy bien como todo intuitivo, ese espíritu crítico comenzó a enfriarse. Pero ocurre que desde hace un tiempo, con el asalto de los mediocres y los criminales a los puestos más altos del Poder, estas personas empezaron a ver más claro, vieron que habían perdido lucidez, pero todavía no se pronuncian con claridad, los asalta el temor de ser mal vistas por los camaradas y sobre todo carecen de la decisión para romper ataduras ideológicas, el closet no los deja ver claro. Y se suman a los temerosos, los que no se deciden a dar el paso final. Y tal vez nunca lo den, ese es el riesgo que corren.

El mismo riesgo de unos cuantos que conocí antes y ahora me veo obligado a ver de lejos porque, lo he dicho muchas veces, perdieron la soberanía sobre sí mismos y resolvieron afiliarse a la caricatura revolucionaria. Con esos traté de razonar públicamente con textos como éste, pero ya me di cuenta, un poco tarde porque insistí mucho, de que no vale la pena. Cerraron con llave la puerta del closet.

A unos y otros quiero sin embargo hacerles notar, dejárselos bien claro porque lo que se juega en Venezuela lo exige, que pagarán las consecuencias de haberse alineado con la dictadura. Y no será como víctimas de una cacería de brujas, ni de violencia de ningún tipo, no, lo pagarán moralmente, tendrán que vivir el resto de sus vidas con el estigma de haberse quedado del lado de los criminales. Serán acusados, no lo dudo, de que en los momentos en que se asesinaba por orden superior, en el momento en que se jugaba el destino de una república que ha costado sangre, sudor y lágrimas a lo largo de doscientos años; en ese momento crucial, le dieron la espalda a quienes lo único y más importante que querían era democracia.

**********

Y como yo soy más viejo les recuerdo que algunas personas que en tiempos de Pérez Jiménez, en los momentos difíciles, duros, claves en la lucha contra el Poder, se alinearon con el Dictador, les fue muy difícil recuperar una mínima normalidad. Vivieron después bajo el peso que deja en cada persona haber practicado el silencio calculado, oportunista, inspirado en la falta de coraje para decirle no a los opresores; cobardía ante la amenaza de ser señalado como traidor a la secta. Así han calificado, como traidora, a la Fiscal Ortega Díaz. Lo han hecho con todo descaro, varios de los criminales. Y ella no es traidora, es alguien que tuvo valor para afirmar su posición democrática y ese valor la enaltecerá, sea cual sea su rumbo político futuro. Atendió el clamor de los aparentemente débiles. Porque si parecen débiles los que luchan por la democracia porque no tienen armas, son sin embargo fuertes moralmente. Y es en nombre de esa fuerza que escribo estas líneas.

**********

Una cosa final: la prisión a la que se está sometiendo a los nuevos magistrados nombrados legítimamente por la Asamblea Nacional, se convierte en la prueba final de la locura dictatorial. Si no se toma posición ante eso ¿Ante cual otra locura se tomaría?

 

 

 

 

 

 

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Sin categoría. Guarda el enlace permanente.