Sobre el blog

La lúcida distinción que estableció Giambattista Vico entre “il certo e il vero” sigue vigente hoy y se reviste de significación especial para nosotros los arquitectos. El debate arquitectónico se apega a temas, ciertos sin duda, que al preocupar sólo a una parte de los potenciales participantes se alejan demasiado de una posible verdad. Y ni siquiera eventos con fuerza decisiva como la crisis económica global han podido influir claramente en su reformulación. Se continúa prolongando en términos casi obsesivos lo que ha sido el asunto central para mucha de la arquitectura de éxito que se construye en el Primer Mundo: la búsqueda de la novedad. Dejando en segundo término la discusión sobre los rasgos más propios del esfuerzo de construir, como la solución de problemas, el trabajar por una noción de viabilidad económica generalizable, la integración a un lugar, la búsqueda de más profundas raíces culturales. La especificidad de cada respuesta sin perder la capacidad de diálogo universal, tal como lo ha hecho siempre la gran arquitectura, debe ocupar el espacio que hoy colma la moda y la retórica al día, llena de lugares comunes. Y esa búsqueda de la novedad tiene además un peso tan excesivo y se ha asociado de tal modo al consumo de las imágenes de arquitectura que los países periféricos se limitan a seguir la inercia de ese debate central sin comprender que su mirada, su sesgo, sus realidades contradictorias y difíciles podrían constituir un bienvenido contrapeso porque actuarían como un reclamo de veracidad que presione hacia el necesario equilibrio. Equilibrio que estamos convencidos que propone la revaloración ética de la mirada “moderna”, que si bien va transformándose con los procesos históricos y culturales, no ha perdido vigencia.

Con lo que aquí escribimos queremos dejar una modesta contribución a la búsqueda de ese equilibrio. Son textos escritos semanalmente para ser publicados en un diario de mi país comprometido políticamente en una lucha difícil para recuperar la democracia. En ellos hay, tal vez con más frecuencia de lo que yo mismo desearía, referencias directas a la situación venezolana, y de modo constante un tema típicamente moderno, el deseo de hacer comprender en mi país el papel de la arquitectura como instrumento de transformación de la ciudad. Y como fondo de escena la convicción de que la arquitectura es un oficio que exige del arquitecto algo más que el desarrollo de sus destrezas y el esfuerzo por descollar en el mundillo de la profesión. Que exige la comprensión y en consecuencia la crítica, del contexto en que la arquitectura toma forma.