Archivo mensual: septiembre 2007

La Carlota: una solicitud, una sugerencia y dos documentos

Durante mucho tiempo compartimos, si no la pasión, al menos la preocupación por la arquitectura. Fue un tiempo de dificultades, de algunos logros y sobre todo de muchas esperanzas. Al cabo, creí estar seguro de tu determinación de abrirle paso a la arquitectura en cualquier circunstancia.

Confío en que aún persista el sedimento dejado por el debate sobre los grandes temas de la arquitectura que nos ocuparon en el trabajo y en la docencia universitaria, una confianza que supera al hecho de la imposibilidad, desde hace algún tiempo, de cualquier contacto personal. Seguir leyendo

Anuncios
Publicado en Página Arquitectura Y Ciudad | Deja un comentario

Educación e incoherencia en cuatro tiempos

Envanecido en su papel de maestro de todos nosotros, el Gran Conductor habla de los pilares del Sistema Educativo Bolivariano: favorecer la creatividad, la participación y la convivencia, aprender a valorar y a reflexionar. ¿Quién puede estar en desacuerdo?

Si desde la perspectiva nuestra, de arquitectos, aplicamos esos principios para examinar lo que el régimen realiza y propone, podemos decir respecto a cada uno de esos “pilares”: Seguir leyendo

Publicado en Página Arquitectura Y Ciudad | Deja un comentario

Rodilla en tierra, milicianos!

“Rodilla en tierra con el comandante” proclaman dos diputados que padecen sobrepeso, defendiéndose de otros colegas de la Asamblea Nacional que los han acusado de traidores. Quieren verse al lado del jefe en posición de ataque, o lealtad, frente a nosotros los cachorros del Imperio, antes de que desembarquen los marines.

Recuerdo que en Maracay, en tiempos de mi infancia, los hombres, machotes y resabiados católicos de la clase media dominante, no entraban a la iglesia a sentarse con las mujeres, que mayoritariamente ocupaban los bancos, sino que se mantenían cerca de la puerta, de pie, afirmando su desconfianza frente a los rituales del clero, haciendo saber, desafiantes, que estaban allí pero no estaban con los curas y sus triquiñuelas. Cuando llegaba el momento de la elevación durante la misa y era obligado arrodillarse so pena de parecer un masón embozado, los machotes lo hacían con una sola rodilla puesto que hacerlo con las dos despertaba inmediatas sospechas de afeminamiento. Una sola rodilla era pues señal de una relativa independencia y mucha hombría. Seguir leyendo

Publicado en Página Arquitectura Y Ciudad | Deja un comentario