ENTRE LO CIERTO Y LO VERDADERO

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(Imagen destacada: manifestación cívica en Caracas a favor de la democracia en 2006).

En el diccionario de la RAE se dice que cinismo es «desvergüenza en el mentir o en la defensa y práctica de acciones o doctrinas vituperables», y también «impudencia y obscenidad descarada».

Cinismo es una palabra que define bien la actitud que mueve la conducta pública de los dirigentes principales de la caricatura de revolución que ha confiscado a Venezuela. Cinismo que se muestra una vez más cuando desde las alturas de su ilegítimo poder y con «desvergüenza y obscenidad descarada» hablan del evento publicitario que se viene escenificando hoy en Venezuela como que si se tratara de unas elecciones democráticas. Porque está claro para ellos y para todo aquel que conozca un poco lo que viene ocurriendo en Venezuela, que estas elecciones no tienen validez como expresión genuina del pueblo; que son sólo una mascarada destinada a darle apariencia legal a lo que es fruto de maniobras y componendas, y que se realiza simplemente para ampliar y consolidar un poder político ilegítimo. Su resultado servirá para darle apariencia democrática a un Régimen que ha practicado y aumentado todas las perversidades típicas de cualquier dictadura, construyendo una asamblea nacional (va sin mayúsculas) a la medida de sus intereses, en la cual le dejarán entrada a un puñado de aparentes opositores que vendieron su conciencia participando en este simulacro.

Hace ya bastante tiempo que escribí diciendo que el logro más notorio de la supuesta revolución es convertir al cinismo en política de Estado. Así ha sido a lo largo de veinte años. Nunca como en estas dos décadas se mintió desde el poder más descaradamente y sin expresar siquiera el mínimo deseo de cubrir las apariencias. Ya he hablado del asombro que produce, si no fuese pura y simple rabia, que el número dos del Régimen reconozca que obligan a votar hoy manipulando la necesidad de comida del pueblo. Un ejercicio del cinismo que es descendiente directo del que practicaba el ya casi olvidado Ausente cuando se expresaba sobre cualquiera de los temas importantes en toda sociedad del mundo de hoy: mentía a sabiendas e insistía en la mentira para tratar de convertirla en verdad.

Y una de las formas de contribuir a la derrota de ese cinismo, un modo de consignar nuestra voluntad personal de superarlo y trabajar a favor de la recuperación de nuestro derecho a elecciones «libres, justas y verificables», estará desde mañana a nuestro alcance: la Consulta Popular. A ella concurro y animo a que concurran otros. Es un paso firme, una manifestación de que nuestra voluntad es capaz de imponerse por sobre los obstáculos.

 Oscar Tenreiro

6 de Diciembre de 2020